martes, 5 de abril de 2011

Contra la Ley de Televisión Digital

Cuando se revisa somera y superficialmente la dinámica de los medios de comunicación masivos, no cabe duda que hay realidades que se muestran y otras que se esconden. Casi la totalidad de los medios de producción, almacenamiento y distribución de la economía nacional están en manos del 2% de la población. De este pequeño grupo se desprenden la mayoría de los discursos e informaciones que acopiamos en nuestras conversaciones diarias. Del otro 98% se sabe sólo cuando matan, mueren, roban un cajero automático o uno de ellos es contratado por un equipo de fútbol extranjero.

En la prensa escrita existe un duopolio controlado por El Mercurio SAP y COPESA, cuyos dueños también están involucrados en los negocios del retail, la banca y la celulosa. Más de 200 radios nacionales son propiedad del grupo español PRISA que maneja un mercado de 700 millones de personas en todo el mundo. En televisión, se sumó hace poco uno de los grupos más millonarios del país como dueño de Canal 13: La familia Luksi
c.

Al mismo tiempo, son estas industrias informativas las que pagan a honorarios, y contadas con los dedos de las manos las veces que son por contrato, a los egresados de las carreras de comunicación del país, y sacan millonarios provechos de un saber que no les pertenece, precarizando no sólo sus carreras, sino que también los futuros laborales.

En ese escenario, se enmarca la ley que modifica el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) y que permite la introducción de la TV Digi
tal en nuestro país, que se vota el 6 de Abril en la cámara de diputados. A pesar de haber pasado por tres comisiones parlamentarias (cultura, hacienda, ciencia y tecnología) este continuará beneficiando a los grandes canales.

Así lo demuestra el artículo 31A de la ley, que autorizará a los actuales concesionarios a cobrar si alguien quiere ver más y mejor televisión. Este artículo contradice el uso consagrado para las bandas del UHF y del VHF del espectro radioeléctrico, que está pensado para el desarrollo de señales abiertas de televisión, que son señales gratuitas.

El artículo II y III transitorio, permite que se renueve autom
áticamente la concesión a los actuales operadores, restringiendo el acceso a televisoras de carácter alternativo, popular o comunitario que superan el centenar en todo el país.

Resulta imperioso recalcar, como estudiantes de las comunic
aciones, que esta ley lleva a una importante herramienta de democratización de los contenidos a una mayor concentración de la información. Pero no sólo eso, sino que estamos retrocediendo de acuerdo a las transformaciones que se están llevando a cabo en países dentro del continente.

Ecuador y Bolivia han aprobado artículos constitucionales que integran el derecho a la comunicación y la prohibición de oligopolios para administrar los medios. Al mismo tiempo, en Argentina y Venezuela se han aprobado leyes que apuntan a la democratización en el uso y acceso a los medios de comunicación. No en vano se
reconoce la obra del presidente Hugo Chávez, quien recibió el premio Rodolfo Walsh, en la categoría “Presidente Latinoamericano por la Comunicación Popular” de manos de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de la Plata.

Encontramos nefasto, indigno e irresponsable el negociado que se abre a la hora de administrar los derechos sociales por quienes gobiernan este país. No sólo la comunicación se ha visto vulnerada, sino que otros más emblemáticos, como la educación, la salud o el transporte han sido motivo de reproche y m
alestar social.

Como estudiantes y futuros trabajadores rechazamos tajantemente el proyecto de televisión digital que se pretende aprobar en el parlamento y estamos por una construcción colectiva de los contenidos que en ella se emiten, con la pluralidad de identidades, temas y líneas editoriales que conforman esta larga y angosta faja de tierra.




Centro de Estudiantes de la Comunicación
Instituto de la Comunicación e Imagen
Universidad de Chile

Escuela de Comunicación Popular
Universidad de Chile


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Discurso Bienvenida Año Universitario 2011

Querida comunidad del Instituto de la Comunicación e Imagen. Profesora María Olivia Mönckeberg, directora del ICEI. Profesor Carlos Flores y profesora Ximena Póo, directores de las carreras de cine y periodismo, respectivamente. Nueva generación de estudiantes de la Comunicación de la Universidad de Chile. Compañeros todos.

En nombre del Centro de Estudiantes que reúne todo el pregrado, queremos entregar nuestro más fraterno y sincero abrazo de bienvenida a la que es la mejor universidad del país, a esta nueva casa, su casa, que entre todos debemos construir, a la Universidad de Chile.

Nuestra principal invitación es a participar activamente en esta comunidad que conforma a nuestro Instituto: estudiantes, académicos y funcionarios.

En las aulas que nos reúnen se encontrarán con una serie de profesores que esperan que la siempre rebelde juventud los exprima hasta hacer emerger de ellos el más valioso de los conocimientos. Para ello, no sólo deben exigirle el máximo al cuerpo docente, sino también exigirse a ustedes mismos, demostrando entrega, desacuerdo y compromiso.

Esa será la única forma de hacernos parte activa y legitimar nuestras posiciones en discusiones, debates, problemas, pero sobre todo, soluciones que como comunidad desarrollemos a lo largo de este año que estamos empezando, con el debido respeto que muchas veces nos hacen evitar el entusiasmo y la pasión de las batallas de ideas.

Como futuros periodistas, cineastas, y comunicadores en general, tenemos un rol inexcusable en una sociedad que se aventura en una serie de mezquindades, salpicadas con teorías y conceptos que avalan, desde la estupidez y la hipocresía hasta la atrocidad y el genocidio.

Las grandes usinas del imperialismo, así como también diversas vertientes del reformismo de los últimos 25 años, han tratado de erradicar de una vez y para siempre la posibilidad de una conciencia colectiva y de inocular, en base a justificaciones, pretextos y metrallas, la idea de que un mundo mejor no es viable, ni posible, ni deseable.

Al respecto, el pasado 2010 nos dejó huellas permanentes. Huellas de las que los dueños del continente y de nuestra nación no se han hecho cargo. Un supuesto e irreversible bicentenario de prácticamente toda América Latina, fundada bajo el sometimiento económico a las grandes potencias globales. Un bicentenario marcado por los presos que ardieron dentro de sus propias celdas en San Miguel, prohibidos de despertar de la pesadilla que encerraban las cadenas del hacinamiento, los barrotes al rojo vivo y el humo asesino. Prohibido también el pueblo mapuche y su autodeterminación, que a pesar de la militarización y el ultraje, continúa sembrando su tierra bañada en sangre de los que murieron por ella. Prohibidas las mujeres de su propio cuerpo. Prohibido el fútbol y aceptada la mafia lucrativa de la dirigencia. Prohibida la protesta y la huelga y aceptado el narcotráfico. Prohibidos los trabajadores de ganar un sueldo digno y prohibidos los productos de tener un precio justo. Prohibida la educación y el transporte de ser derechos humanos, y por ende, universales, intransables e inalienables.

Nuestra misión es dar cuenta de la realidad social de nuestro país, de Latinoamérica y el mundo. Explicar las cosas tal cual son, es decir, hablar con la verdad, con el coraje de portarla y entregarla. Este es el conocimiento y la herramienta más importante que podrán aprender en esta universidad: Saber cómo, por qué y para qué construyen esa verdad los dueños de todas las otras cosas. Y saber también por qué es necesario y posible que cambie radicalmente la forma como funcionan éstas. La actual realidad debe perecer para que las manos justas construyan una sociedad que el pueblo de Chile anhela y merece.

En una línea contraria, el actual gobierno está impulsando una reforma a la educación superior que busca la competencia entre las universidades públicas, casi totalmente despojadas del financiamiento estatal, y las universidades privadas, que gozan de los recursos que llenan sus estudiantes endeudados y sus dueños empresarios.

Profundizando la línea de Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet, el presidente Piñera pretende mantener la morbosa acumulación capitalista de uno de los países más desiguales del planeta, y que no sólo se percibe a nivel económico, sino también en la educación que reciben los hijos de todos los trabajadores, profesionales, pequeños comerciantes, técnicos y desempleados que llenamos las aulas educativas de nuestro país. Hoy, el panorama en Educación Superior nos presenta una variada oferta de instituciones para ricos y para pobres. La Universidad de Chile, por su parte, continúa viva en una elitizada burbuja, albergando dentro de ella la insignificante suma del 5% de los postulantes a nivel país, superada por instituciones como la Universidad de las Américas y el DUOC.

Frente a todo esto, nuestra invitación no es sólo a participar de cada una de las instancias que nos brinde el ICEI y la Universidad. Es también a defender los valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio: la modestia, el desinterés, el altruismo, la solidaridad. Es también luchar con audacia, inteligencia, realismo y rebeldía. Es no mentir jamás ni violar principios éticos. Lo que les pedimos es, como diría un olvidado pero aún firme comandante, “convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y de las ideas”.

Muchas Gracias.

Centro de Estudiantes de la Comunicación (CECO)
Instituto de la Comunicación e Imagen
Universidad de Chile
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